Jul 01 2009
Lo que no se compra con dinero, se compra con cariño

Uno de los “rivales” en esto de la verdad, la entrevista, el día a día de la gestión futbolística-empresarial, el cruce dialéctico, en mis tiempos mozos (hace 11 años) fue Luis Oliver. Empresario navarro, afincado a Zaragoza… Un personaje que se menea bien y sabe cómo actuar cuando hasta NO TIENE razón y hacer parecer que la tiene. De vendedor de libros a empresario con ‘taco’. Del alquiler a la propiedad del barco.
Los periódicos jerezanos de finales de los 90 y principios de 2000 están llenos de historietas. Aunque he sido catalogado por él mismo como “enemigo”, debo reconocer que me gusta enfrentarme dialécticamente, a gente superior incluso a los políticos, en el mundo del encantamiento de serpientes.
Era capaz de convencerte de todo acudiendo a cualquier recurso. Una de sus frases estrella me la dijo no hace mucho y, aunque no compartamos las mismas maneras de actuación para el trabajo, reconozco que los atajos también dan el triunfo, aunque no olvidemos que las patas de las mentiras tienen una vida relativamente corta. De todas formas, asegurar como él lo hace que “lo que no se compra con dinero, se compra con cariño”, es de las aseveraciones más cercanas a la verdad del globalizado mundo capitalista del que ‘disfrutamos’ los que tenemos un sueldo gracias a poder trabajar.
Esta reflexión es aplicable a todo en la vida. Con la misma, no es difícil encontrar “el secreto” de conseguir lo que uno quiera. Por supuesto, no es la única reflexión, también le acompaña otra “lo importante no es el dinero, sino el poder“. Grandes reflexiones de uno de mis enemigos en raciocinio de gestión que ahora me viene al recuerdo mientras paso calor en el centro de los Jereles.










