ene 31 2010
Estoy en un bar
Da igual ser el último si eres feliz. Cuando entras en la espiral de la derrota y todo se te viene encima, hay un momento en el que reconoces el fracaso y tocas fondo. Un buen día, con el cartel de perdedor bajo el brazo, te diviertes porque sabes que ya has perdido antes de jugar y, todo lo peor que puedes encontrarte es otro moratón o todo lo contrario.
Sin saber por qué empiezas a sacar orgullo donde parecía no haber. Sin saber por qué te sientes feliz por volver a dar la cara, al menos, un rato. Sin saber por qué te dices a tí mismo ¿Y por qué cojones no voy a morir matando o, siendo al menos, un digno adversario? Mi equipo va el último. Hoy ha jugado muy bien. Hoy ha ganado y me voy a emborrachar y a afeitar, ya que dije de no afeitarme hasta que ganáramos de nuevo. Ea, mañana vuelvo al trabajo. Xeeeee reeeeez – muuu- jéeeeee reeeeee… Hacía 3 meses y medio que no ganábamos.

