A la deportiva siempre se la ha menospreciado. No se si es un sentimiento generalizado o un run run en el ambiente, pero parece como que el deporte es menos; y no lo es.
Una de las cosas que suelen hacerse, comparando a dirigentes de clubes de fútbol con dirigentes de ayuntamientos o diputaciones, es preguntarles a los concejales cómo están en su partido. El silencio en grandes partidos no es bueno para ellos mismos porque las heridas no cicatrizan, no me refiero al votante, sino a los que podrían acabar gobernando.
En una directiva futbolera, como Sociedad Anónima Deportiva, cuando las cosas no funcionan el consejero de relaciones con las peñas critica abiertamente la gestión del presidente y viceversa. Eso implica a la gente en el circo y se gana en excelencia y transparecia.
En la información general – entre otros factores porque cada vez hay menos minutos para la información local - cuentas la noticia tal cual, aportando tu estilo pero al sota, caballo y rey. Tienes que contar otra cosa… que se te va el tiempo.
Las ciudades, los pueblos, necesitan más horas de radio hablando más de sus cosas. Para arreglar el país tenemos que empezar por arreglar nuestra propia casa y, los medios, deben dedicarle el máximo tiempo posible a quienes consumen sus verdades; verdades que no deben gestionarse como producto o mercancía faldonera. Lo mejor es empezar por dedicarle muchas horas diarias más a tu casa, y ya arreglamos Bruselas, un día de estos.
En los medios honrados debe mandar la información y después la publicidad. Hace mucho que esto no es así y, ahora no nos llevemos las manos en la cabeza ante tanto político mediocre y hortera.
Pero claro, ¿qué van a hacer después de lo que hacen ahora? En la vida, aún en crisis, nunca habrán vivido mejor.