Tu jefe es un capullo que pasa del trabajo, se va a cargar la empresa… pero tú no dices nada. Allá él, que se caliente el tarro que para algo lo cobra. Tu compañero dice que pasa de todo, que para qué va a protestar si es lo que hay. Otra compañera te asegura que no tiene ilusión por lo que hace y que cuando ve tanta mediocridad para qué se va a calentar. 8 horas… y a poner la mano.
Y las empresas viven de créditos, no obtienen beneficios más que los maquillados y, entonces, catapúm… la crisis. En pleno apogeo económico irresponsables han creído que el trabajo y las empresas son algo que se tienen por cojones y siempre. Y si es con dinero público, ahí tenemos las deudas y a los irresponsables ricos en casa.
Y las empresas se van deteriorando y corrompiendo. Fulano dice ‘que me echen’ y los jefes no tienen para el finiquito, no pueden, no quieren o les da igual y, entonces, se trabaja por mecánica, sin exigencias y a SCR, o sea, sota-caballo-rey. Y así, a los pocos años de recorrido, aparecen los miedos en forma de nómina que empieza por retrasarse unos días para acabar peligrando.
Y pasas a valorar la importancia de defender tu trabajo, que es tu empresa. Normalmente, unos sindicalistas te alertan del peligro: Este mes no hay para las nóminas, ERES, ERTES, cierres… y te ves en la calle. Coges un spray y pones en la puerta de tu empresa: Manolo cabrón, chivato, mal compañero, pelota, paga.
¿Qué hubiera pasado si a Manolo también se le hubiera exigido hacer bien su trabajo dirigiendo en la empresa? ¿Se hubiera llegado al cierre o a la falta de liquidez con tanta facilidad? Las empresas la forman trabajadores y, el empresario también lo es y, en muchos casos, y sobre todo los autónomos, se levantan los primeros y se acuestan los últimos porque, además, se juegan su dinero.
Los irresponsables que juegan con dinero público… pues ahí tenemos a los políticos y asociados, con cargos de responsabilidad, la herencia que nos dejan y cómo da un paso al frente la mentira de su grandeza. ¿Ricos? Sí, pero más solos de lo que pensamos.
Cuando se trabaja sólo por dinero existe una tendencia generalizada a echar las horas lo antes posible para quitarse de en medio y ‘empezar a vivir’. Obviamos que la mayor parte de nuestro tiempo se dedica al trabajo y, sin este, es difícil sentirte realizada porque algo tendrás que hacer para vivir e, insisto, sentirTE realizada.
Desde aquí mucho ánimo a tod@s los que no tienen empleo. Ahora llega el momento de formarse más, abrirse nuevos caminos, buscar o proyectar algo que te guste y que la suerte y el destino te acompañen poniendo de su parte; pero, al menos, hay que sentirse vivos y en lucha y no quedarse amargados en casa que es difícil que acudan a buscarte allí.
Ah! Y el que tenga un trabajo… que lo cuide.