nov 24 2011
Por favor… esto es muy bueno…
Luia de Pacote y Josón Méndez.
nov 17 2011
Encantados con xerezmanía y cofrademanía; al igual que la novata toreomanía. Pobres… pero con pedigree… Felicidades a todos mis admirados compañeros por hacerlo posible. Da igual la condición sexual, ideológica, política, religiosa… Libres. De parte del pueblo. Pobres, pero con pedigrí.
nov 16 2011
Siempre tenías la mejor de tus sonrisas preparada para quien se cruzara en tu camino. Sí, sí, sí, sí. No, no, no… no. Y mil veces no, Patri, que te has ido muy pronto, joder! Y no voy a escribir algo lacrimógeno que ¡se que no te hubiera gustado!
¿Qué por qué me altero tanto con esto del fútbol y , también, la política? Es sencillo: me indigna que jueguen con la ilusión de la gente. Me indigna que se juegue con la gente y, si tienes la suerte de poder desahogarte, pues lo haces. Y yo lo hago.
Por cierto, me encantó el arroz que hiciste del Xerez CD en el documental de Xerezmanía. Es curioso, siempre estarás en el recuerdo de los xerecistas gracias a esa paella y tus dotes culinarias. Ah! Es verdad, la bandera firmada por toda la plantilla, que lleva Capullo de Jerez en el mismo documental, es también la tuya…
Querido Patri, por desgracia, no eres el primer amigo que pierdo y es enterrado o incinerado con su bufanda del Xerez sobre ese escalofrío de madera. Imagínate qué se siente cuando quienes encontraron vida tras esa bufanda se van al otro barrio con ella. El significado y respeto que aportan a quienes compartieron contigo momentos inolvidables.
Resulta que, gracias a eso, cada vez que ves a alguien con esa bufanda al cuello recuerda a muchos Patris que como tú, encontraron en su equipo una forma divertida y pasional de vivir la vida.
Ahora que no puedo llamarte para preguntarte qué hago de cenar el 31 de diciembre, como cada año, me da mucha pena. Ahora que no te veremos reír nos da mucha pena. Que sepas que para muchos se fueron contigo los domingos verdaderos. Siempre en nuestro recuerdo, hasta siempre Patri.
nov 09 2011
He recibido este email y, con permiso del creador (que no se quién es) lo reproduzco por acertado. Es real, es nuestra vida actual:
“Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.
La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema.
Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.
A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.
El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa.
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.
Y entonces vino papi.
Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. “Papi, me llevo el coche, dame para gasolina”. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos:
“¡Papi, no me vuelvas a llamar “chiquita” delante de Jonathan!”.
No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo.
Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme “pa“…
CREO QUE QUIEREN DECIR ¡¡¡PA’ QUÉ MIERDA SIRVES !!!.”